Diabetes, obesidad, enfermedades cardio-vasculares ¿Y dónde están los profesionales de la salud?

La enorme epidemia de obesidad y diabetes que sufre nuestro país es fruto de múltiples y muy complejos factores, desde los factores socioculturales hasta la genética. Estos factores no excluyen a nuestros sistemas de salud y, de manera particular, al corazón de los mismos, los médicos, enfermeras y nutriólogos. Si bien es siempre más fácil cargar de culpa a los demás, o en todo caso al sistema (aunque nosotros seamos parte del mismo) es indispensable entender las limitaciones, incapacidades y áreas de oportunidad propias. Ello siempre con el objetivo de mejorar e impactar positivamente a la salud de la población.

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En el centro del asunto, tendríamos que preguntarnos ¿Qué hacen mal los profesionales de la salud? Y ¿Por qué lo hacen mal? En este sentido expondré algunos puntos que, en su mayoría, son bien conocidos por todos nosotros, pero que también todos nosotros somos capaces de mejorar.

  • Poco tiempo, poca atención. Gran parte del personal de salud, en particular en la asistencia de salud pública, dedica poco tiempo a cada paciente. En ocasiones las consultas llegan a duran 5 minutos o menos, de consulta efectiva (entrevista, auscultación, explicación y prescripción) En términos generales se estima que la atención mínima debería de durar 10 minutos, con óptimos por arriba de los 20 minutos.
  • Despersonalización de los servicios de salud. Tanto en la práctica privada como en la pública, el paciente es, en muchas ocasiones, un número más, un caso más. Los profesionales mecanizan su quehacer al grado de impedir la personalización de la atención.
  • Sobre-especialización. Pensamos que acudir a un especialista es mejor que ver a un médico general. Lamentablemente muchos profesionales han desarrollado una visión de “sobre-especialización” que los limita en identificar y resolver problemas más generales o fuera de su área de especialidad.
  • Pobre conocimiento de nutrición. Aunque sea difícil de entender, el médico no es el especialista de la salud que se dedica a la nutrición. Muchos médicos desconocen principios básicos de nutrición. Incluso en varios planes de estudio de la carrera de medicina, no se contemplan materias básicas de nutrición, y en el mejor de los casos se les asigna poco tiempo y relevancia.
  • Poca innovación. Seguimos usando métodos decimonónicos para el tratamiento y la prevención de enfermedades. Todos los profesionales necesitan buscar y abrazar nuevas metodologías (sin ser necesario descartar las clásicas) principalmente con una visión de prevención.
  • Visión global errónea. Tal vez el principal problema en todo esto es la visión de asistencia. Vamos al médico solo cuando estamos enfermos, los médicos y nutriólogos nos ven como enfermos, como pacientes que hay que curar de un padecimiento especifico. Éste es el gran error. Debemos de ocuparnos de la prevención, ir al médico de manera regular (con o sin una enfermedad a cuestas). Cada paciente, no importa cuál sea su problema, es una oportunidad para prevenir un caso de obesidad, diabetes o accidente vascular.

La culpa de las epidemias modernas no es de los profesionales de la salud, pero sin duda, si tenemos un papel en su desarrollo y, de manera esperanzadora, en su control y solución.

Ficha rodrigo

Bibliografía

 

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